

La vida es un sube y baja. Un ascensor que se abre a veces en la planta en que queremos y otras, allí donde nadie se lo espera. Quién sabe lo que puede haber detrás de la puerta. Un vecino con malas pulgas. El gracioso del tercero. Alguien que tiene algo importante que decir. BAD ha llegado a convertirse en estos diez años también en ese ascensor. Tras su telón espera todo un mundo, con sus comedias, sus dramas y sus sorpresas. Y todo el mundo lo espera para cogerlo una vez más, deseando ver qué hay de nuevo en las artes escénicas.
Ese es el espíritu de la imagen de la décima edición del Festival más contemporáneo, vanguardista y arriesgado de Bilbao; una cita que se ha hecho un hueco en el corazón de gentes de todos los rincones. En este ascensor que viaja hacia una manera de ver la realidad y de actuar sobre ella, cabemos todos. Hay una butaca para cada uno, dispuesta a iniciar una vez más a la ascensión a la cima del arte. Y a traernos de vuelta cuando lo creamos conveniente.
Porque nada habría detrás de la puerta sin la asistencia de todos los interesados. Aquellos que vieron nacer a BAD hace diez años, que tal vez se acercaron cautelosos entonces, que con el tiempo han comenzado a buscar con antelación su butaca para no perderse nada, tienen su hueco reservado en el cartel la Décima edición. Es ese, ese mismo, tapizado en rojo para llamar bien la atención. Un asiento de primera desde el que ver y oír nuevas experiencias y lenguajes.

Que cada espectador de BAD 10 tome asiento en la butaca que tiene reservada. La Décima edición promete subir y bajar en un ascensor en el que si de algo no se habla nunca es del tiempo. En este ascensor, hablemos mejor de danza, de teatro, de videocreación, de música, de mezclas, de innovación. Hablemos BAD.
El sonido BAD
BAD este año tiene su propia música, que podrá escucharse en la fiesta de inauguración y antes de cada representación. Puramente experimental y electrónica –según el autor, “ni es bailable, ni es pop, ni es para escuchar en casa como si fuera una balada”-, ‘KORO’ tiene ecos tanto de música como de teatro clásico. Es una pieza en dos movimientos que parte de pequeños muestreos o grabaciones del ambiente en espacios públicos y se une a sonidos hechos con procedimientos electrónicos de la mano de MADELMAN o lo que es lo mismo, José Luis Rebollo, músico electrónico también conocido como dj Madel y componente del dúo musical Chico y Chica junto a Alicia San Juan. Entre sus publicaciones destaca el álbum PALAIS (Cosmos records, 1996), las piezas musicales NITRO 78 (Novophonic, 1997), DRAMABANK (Cosmos 1999) y SALOON GANCE (Satelite K., 1998) para el proyecto BSO del Festival de Cine de Gijón.

Fotógrafo: Vicente Paredes Gil.
Actriz: Miren Gaztañaga.
Vestuarista: Mayda Zabala.
Peluquería y Maquillaje: Izaskun de la Fuente (Alicia Suárez).
Creatividad, diseño y coordinación imagen BAD 2008: Nemonica Grupo Arista.